Juan Jose de Mello

JUAN JOSÉ DE MELLO

Por Aníbal Alves
Tomado de "Morir con las letras puestas" - Ediciones Casa de Nuna - 1995

Era un invierno de madrugadas insomnes, en el año de una de esas décadas que Bruschera calificó para siempre. El más madrugador de los trabajadores, encogido, embozado, anónimo, cruzaba siempre acompañándose de un mismo cantar, silbando a veces, tarareando otras. "Llamo otra vez, grito esta vez, respóndeme. Quiero gritar que continúo amándote. Que ya mi amor no puede más de soledad. Que pasó el tiempo y cada vez te extraño más."

El vals "Del regreso", letra y música de Juan José de Mello, obra juvenil, temprana, desdeñada por el autor en años dedicados a otras devociones volvía porfiadamente con un desconocido que en ella alumbraba íntimas síntesis de alma.
Como ha dicho Cortázar: "un puente no es verdaderamente un puente mientras los hombres no lo crucen. Un puente es un hombre cruzando un puente."
Es que toda obra humana, la de arte entre ellas busca la otra orilla, los demás, los otros. Y el verso, el poema, la canción, sólo tienen auténtica existencia cuando, además del autor, otros seres los adoptan como si de su propia voz se tratara.
El vals "Del Regreso" alcanzó en Montevideo una popularidad inmensa, pero cuantificable por las emisoras radiales, cuando era solicitada por los oyentes con frecuencia sólo comparable a la "Stefani" de Zitarrosa y la obra se impuso al desdén del autor, que prefería comunicar sus nuevas creaciones, porque los públicos de sus recitales imponían que la cantara, enseñándole que allí se daba el perfecto encuentro del verso y la melodía.
Y esta no es más que una entre muchas de las creaciones magistrales de Juan José de Mello, nacido en Artigas en 1953, poeta, músico e intérprete.
Las numerosas síntesis biográficas que sobre él y su obra se publicaron, con las firmas consagratorias, entre otras de Rubén Lena, Elbio Rodríguez Balilari, Jorge Albistur, Juan Capagorry, no pudieron señalar que fue un estudiante excepcional desde sus años escolares.

A los 13 años de edad produce sus primeras composiciones; se incorpora después al grupo local Los Chihuancos; es solista en 1974; en 1978 da el difícil paso hacia la vida profesional como cantautor.

Difícil y hasta heroica elección de su camino y de sí mismo, porque no eran fáciles aquellos días para los autores del canto popular, que no en vano van, en nuestro país, siempre presididos por la sombra tutelar de Bartolomé Hidalgo, expresión lírica de la gesta artiguista.
Difícil porque ella implica la renuncia de un cargo rentado y la aventura de triunfar en la capital, sin otro apoyo que su guitarra, su voz y su talento.
Ellos bastaron. Poetas como Washington Benavídez y Rubén Lena lo reconocen como uno de los suyos. Intérpretes como el dúo Larbanois-Carrero suman sus voces a la de nuestro norteño.
Públicos entusiastas lo aclaman en nuestro país, Brasil y Argentina, donde comparte el escenario con Armando Tejada Gómez, sitial al que sólo pueden ascender los excepcionalmente dotados y realizados en porfiada conquista de su arte.
Sus discos de larga duración se suceden triunfales:
"Amigos", "Cantor", "Defensa del Provinciano", "Cantacaminos", "De pronto al Sur", "El canto del gallo", "Antología del regreso", "Juan José de Mello, un estilo...", "Maryluna", entre otros.
A esto hay que agregar sus publicaciones importantes, como el prólogo al "Cancionero" de Marcos Velázques, su obra para niños "La Academia del Merengue" y destacar su valoración de la obra del salteño Víctor Lima, como lo señala con justicia Rubén Lena cuando escribe en el prólogo a la obra de éste:
"La moderna consideración de Víctor Lima se la debemos a Los Hacheros (Viejos y nuevos) y especialmente a la inquietud de Juan José de Mello en sus últimos trabajos, compartidos algunos con W. Benavídes, en los que trata de jerarquizar la obra del creador salteño y lo hace con evidente cariño y respeto. (Ediciones de la Banda Oriental)

Jorge Albistur señala dos vertientes en su obra: la aventura amorosa y la voz del trotamundos o andapagos.
Más o menos insertas en esas grandes líneas conviene destacar además su rescate de raíces folclóricas, la superación del conflicto del bilingüismo fronterizo trasuntando en arte, la estampa popular recreada con cariño, la propuesta justiciera que no es panfleto rimado y encordado, sino el cantar opinando compartido por el sentimiento humanista de los oyentes.
Hoy en pleno trabajo creador, con su "Encantares", en numerosas emisoras, lanzando nuevos discos, con presencia lírica en escenarios de tres países, es de los que triunfó en la elección vital que realizara. Vivir es elegir caminos y también elegirse.
Como los grandes protagonistas de la novela y de la diaria novela del vivir, Juan José se eligió bien en fáustica opción que nos da su imponente figura de poeta, músico, intérprete e investigador.

"Porque te quiero me voy, por eso salgo al camino", escribió en Palabras a Carmen.
Y ese cantar que tan bien define el amor que obliga al viaje y la distancia, también se puede ampliar, de la amada, a su solar nativo, que él llevó, como llama de los antiguos cultos, para hermanos con el fogón de cien pagos.

"Este gallo algo tiene
en la garganta.
Sabiendo que es de noche
Se para y canta."

El 8 de mayo de 1982, a la una de la madrugada de una noche destemplada, la multitud aguarda a pie firme en torno al cine Miami, en Montevideo, para asistir a la inauguración del espectáculo "El Canto del Gallo", que lanza Juan José, presentado por Percovich.
Los esfuerzos (por parte de la dictadura) destinados a desestimular aun público fervoroso, fracasaron. El desbordó la sala, coreó, impuso más interpretaciones.
Se inauguraba un ciclo para "despiertos en la noche", como fuera definido. A partir de coplas de Marcos Velázquez, nuestro poeta creaba y recreaba símbolos perfectos de un desvelado vivir, de la espera de luz adivinada, buscada, convocada por artista y público fraternalmente compenetrados.
No era ilusión del personaje de Rostand lo de que el sol nace porque alguien canta; allí estaba un pedazo de pueblo, con guitarra por almohada, a la espera del alba.

"Estoy aquí y ya jamás me marcharé", canta nuestro musiquero trovador, en versos que recogemos como mensaje permanente para su Artigas.
Aquí estará siempre en sus raíces aceptadas y proclamadas, en su creación, en la constelación mejor de sus ternuras íntimas. Es nuestro.


A seguir la letra del tema que cita el Profesor Aníbal Alves en el inicio este artículo.


DEL REGRESO

Me arrepentí, loco me vi, buscándote
quería gritar que continuaba amándote
que ya mi amor no podía más de soledad
que pasa el tiempo y cada vez te extraño más.

Crucé el jardín, abrí la puerta, te llamé,
en un instante, reviví todo el ayer,
te vi sufrir, te vi esperar y comprendí
que injusta y cruel fue mi actitud, que tonto fui.

Llamo otra vez, grito esta vez, respóndeme
quiero gritar, que continúo amándote
que ya mi amor no podía más de soledad
que pasa el tiempo y cada vez te extraño más.

Grito esta vez, no sé si sueño o es tu voz,
la que me dice "en un momento estoy con vos."
Tiemblo al pensar si entenderás lo que pasó,
soy solo un hombre que te ama con pasión.

Veo en tu rostro huellas de llanto, bórralas
contigo estoy, no hay razón ya para llorar
estoy aquí y ya jamás me marcharé
quiéreme siempre, que por siempre te querré.

Abrázame, estréchame, quiéreme bien
vine a buscarte, te quiero, perdóname
piensa en mañana, el triste ayer olvídalo
vive lo hermoso, suave y dulce de este amor.


Letra y música: Juan José de Mello

NOTA: Ver en la sección VIDEOS MUSICALES, temas de Juan José De Mello